lunes, 11 de agosto de 2014

PRINCIPIOS Y MEDIOS DE EVALUACIÓN.

Juan Salvador Gaviota: "Con este libro Richard Bach hace dos cosas:
 Me da alas y me hace joven. Y por ambas le estoy agradecido. Ray Bradbury"

1.No importa sólo aprender sino desear hacerlo. Por ello se considera no sólo lo aprendido sino el interés y el compromiso por aprender.  Este es el sentido del aprendizaje guiado presencial y a través de la  plataforma virtual y, especialmente, del aprendizaje autónomo. 

2.No es suficiente ir a una clase sino estar presentes en ella. La actitud del estudiante es una actitud de respetuoso diálogo; no sólo a través de la palabra sino con la actitud corporal, la mirada, la atención, la emoción, la interrogante, la reflexión crítica.  En fin, la mística universitaria.  La concentración facilita el aprendizaje e impide el estrés. 

3. Lo anterior implica poner la atención y el propósito no en lo exigido por una buena calificación; sino en un forjarse a sí mismos para ser “educadores líderes”, esto es, inspiradores de sueños en pos de labrar un mundo mejor; para sí y para los demás. 

4.Si bien nos encontraremos en un espacio y con temas comunes a todos, cada palabra tendrá un sentido único en la historia personal de cada uno; dependiendo de su biografía, de su estilo de ser, saber, actuar, hacer , convivir y aprender… Sin embargo,  desde lo más profundo de cada uno de nosotros, más allá de la diversidad de personalidades, de historias de vida, de ideas y de credos, nos encontraremos con una mirada y un horizonte común que nos une: la vocación de educar.  

5.Sólo el amor vence los egoísmos: es ese amor por el ser humano y el Universo, lo que nos hará ser responsables y comprometidos indagadores del Universo y cultivadores de mundos de sentidos y finalidades interactuantes.  La educación es auto educación; pero, nosotros, como profesionales asistentes de la educación, tenemos el deber de ser colaboradores en la creación de situaciones educativas inspiradoras y nutricias.

6. Fundamentos de la Educación sólo los invita a iniciar una constante búsqueda que, si tenemos vocación, nos acompañará toda la vida.


El aprendizaje autónomo

Todo aprendizaje educativo debe ser autónomo, pues la educación es autoeducación.  La educación es el perfeccionamiento que por voluntad propia anhelamos, decidimos y desarrollamos.  Es un perfeccionamiento que inhiere nuestro ser pues consiste, precisamente, en ser quien somos, esto es, en ir descubriendo nuestro auténtico ser y la forma de existirlo en justa convivencia con los y lo demás.    Debemos aprender a ser; pues al no estar nuestra existencia predeterminada, es fácil confundirnos y dirigir nuestras potencialidades, medio e instrucción o conocimiento en contra de nuestro ser persona y de los demás…  nada peor que ser esclavo de sí… Autónomo es quien es capaz de descubrir cuáles son las normas, la dirección, las decisiones, las acciones que le permitirán ser el verdadero ser y ser-con, co-creando mundos, habitando en respetuosa, responsable, justa, considerada y colaborativa diversidad.


  • ¿Qué implica, qué requiere, entonces, un aprendizaje autónomo?
  • Ser agibile: estar alerta, proactivo, pre-ocuparse, considerar los tiempos de respuesta... 
  • Ser disciplinado y responsable; prudente para considerar riesgos, jerarquías, alcances y límites, necesidades. 
  • Tener iniciativa: anticiparse a los problemas, imaginar las consecuencias de las diversas decisiones.
  • Fijar metas y caminos, formas de recorrerlos y medios adecuados. Gestar y administrar: Hacer listas de acciones, tareas, delegar, jerarquizar.
  • Saber informarse: saber dónde buscar información, cómo distinguir una información válida de una que no lo es.  Sabe organizar y usar la información.
  • Adquirir conocimientos, prepararse, considerar riesgos y alternativas de decisión, de planes (planificación abierta)
  • Ser un constante indagador de la realidad.
  • Saber interrogar-se y mantener una actitud reflexivo crítica; consigo y con los demás.
  • Poseer apertura y compromiso con la verdad real, por sobre las conveniencias y comodidad.
  • Poseer capacidad de asombro, admiración y observación, interpretación, análisis jerárquico y visión integral.
  • Poder de decisión responsable, compromiso, sacrificio, orden, templanza. 
  • Saber escuchar y saber comunicar.


El Diario Pedagógico un medio para expresar su aprendizaje autónomo.

El “DIARIO PEDAGÓGICO” propuesto en este Programa, tiene como propósito plasmar su auto aprendizaje, ser un indicador para su autoevaluación y ser parte de la evaluación final de este Programa Formativo.

El sentido de este Diario es conocer la valoración que ustedes –estudiantes- hacen del propio aprendizaje, ser auto-críticos y críticos con las enseñanzas que les ofrece esta Aula Universitaria y la realidad misma.
  • ¿Qué de lo aprendido ha sido significativo para ustedes? ¿Por qué; qué sentido ha tenido en su formación profesional, personal? ¿Ha cambiado su visión de sí, del mundo, de su propia misión como educador?
  • ¿Ha estado atento; ha sabido escuchar? ¿Se ha cuestionado? ¿Ha aprendido del error; ha cambiado, redirigido, reafirmado o complementado alguna idea?
  • ¿Ha aprendido algo que quedará sólo retenido por un tiempo en la caja de la memoria; tal vez para obtener una buena calificación pero nada más? ¿Por qué?
  • ¿Ha aprendido algo que recreará y lo hará formar parte de sus convicciones, principios de vida, ideal a seguir, formando parte de su ser como actitud y como anhelo de superación, dedicación?
  • ¿Qué aprendió mientras aprendía las temáticas dirigidas y/o elegidas por usted? 

La narrativa indagadora y educativa  forma parte de tu diario

Una narrativa educativa requiere preguntarse por un ser humano único, viviviendo un momento único de su existencia, en una situación contextualizada... Somos seres "unipluridimensionales", esto es, la unidad compleja e indivisible que expresamos con la palabra "yo".  Yo, un ser que es simultáneamente intelectual, afectivo, corporal, social, moral, transtemporal, transespacial, estético, religioso...

TEXTO "Narrativa y Educación: Indagar la experiencia escolar a través de los relatos". Tania Mateos B. y Luis  Núñez. 2011:

"La narrativa es una de las formas características de construir la realidad en la medida en que expresa, representa y ordena la experiencia dinámica de la acción humana. Aplicada a la investigación de la experiencia escolar, permite descubrir cómo el alumnado interpreta determinados acontecimientos o situaciones vividas en la escuela. En este artículo profundizamos en las principales dimensiones desde las cuales se entiende la narrativa dentro del campo de las ciencias sociales: (a) Como material que se investiga, se concibe como una experiencia expresada en un relato y principal recurso para el análisis del contexto escolar; (b) Como forma de pensamiento, se trata de un proceso cognitivo a través del cual las personas expresan y valoran su experiencia; (c) Como enfoque de investigación, constituye una forma de construir, explorar o analizar las experiencias individuales y colectivas. En definitiva, la narrativa en forma de relato es una técnica que, aunque se utiliza escasamente dentro del campo educativo, resulta adecuada a la hora de inferir creencias, deseos, valores o actitudes que los estudiantes poseen sobre su entorno escolar." 

Este es sólo un párrafo; tú puedes leer más sobre el mismo.  El texto completo en http://campus.usal.es/~revistas_trabajo/index.php/1130-3743/article/viewFile/8648/10639  


No olvides incorporar tus ideas, recursos, en el Diario Pedagógico



01. ¿QUÉ ES EDUCACIÓN? / Observación Fenomenológica

El alfarero mágico
https://www.youtube.com/watch?v=8ByVIZIrN3Q 
¿Cuál es el mensaje? ¿En qué consiste la magia?
  • La educación como perfeccionamiento voluntario (auto-educación) del ser que somos, esto es, como confirmación de nuestra esencia en el existir, como realización personal de nuestro auténtico ser...
  • Conceptualización fundamental:  educable- educabilidad - educador - educatividad - educando - proceso educativo - acción educativa - sistema educativo formal - educación no formal.
  • El educador como creador de situaciones educativas, como señalizador de realidades...
  • Relación entre E(x) ducere e Introducere 
  • Ver Página 1 de este mismo blog.
Alegoría de la Caverna.
Libro Séptimo de la República.  Platón
https://www.youtube.com/watch?v=PCJC1MNtryU

TAREA: PARA REFLEXIONAR Y ARGUMENTAR EN EL DIARIO PEDAGÓGICO... 

1. ¿De qué forma se podría comparar esta alegoría que Platón nos presenta, con la ausencia de la educación en el ser humano?
2.  Platón presenta sus argumentos en forma de diálogo. ¿Por qué piensa que elige este tipo de argumento? 

Ejemplo: 
"Glaucón:  Qué extraña escena describes, y qué extraños son estos prisioneros.
Platón: Pero son como nosotros. Pues, en primer lugar, ¿crees que han visto de sí mismos, o unos de los otros, otra cosa que las sombras proyectadas por el fuego en la parte de la caverna que tienen frente a sí?
Glaucón: Claro que no, si toda su vida están forzados a no mover las cabezas."

3. ¿Qué sucede cuando uno de esos hombres es liberado y forzado a ver la realidad? ¿Qué le acontecerá?     ¿Qué le pasaría si una vez acostumbrado a vivir en constante búsqueda de la verdad real, desciende            nuevamente a la caverna?

4.  A partir de esta alegoría, ¿podría discernir entre dos tipos de perturbaciones que puede sufrir el ser humano?

5.  ¿Cómo argumentaría usted, la misma  idea que expresa Platón en los últimos párrafos de esta alegoría?

- Platón: "Debemos considerar entonces, si esto es verdad, que la educación no se logra  como proclaman los que afirman que , cuando el conocimiento no está en el alma, ellos lo ponen, como si se pusiera la vista en los ciegos.
- Glaucón: Afirman eso, en efecto.
- Platón: Pues bien, el presente argumento indica que en el alma de cada uno hay el poder de aprender y el órgano para ello  y que -así como el ojo no puede volverse hacia  la luz y dejar las tinieblas si no gira todo el cuerpo- del mismo modo hay que volverse... hasta que llegue a ser capaz de  soportar la contemplación  de lo que es, y lo más luminoso de lo que es, que es lo que llamamos el Bien. ¿No es así?
- Galucón: Sí
Platón: Por consiguiente, la educación sería el arte de volver este órgano del alma del modo más fácil y eficaz en que puede ser vuelto, más no como si se infundiera la vista, puesto que ya la posee, sino, en caso de que se lo haya girado incorrectamente y no mire adonde debe, posibilitar la corrección."

No olvide trabajar esta actividad en su Diario Pedagógico.
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TAREA OBSERVACIÓN  
La observación fenomenológica es la observación de un fenómeno, esto es, de lo que acontece en cuanto está aconteciendo.  Se trata de una observación directa e inteligente; realizada con todos los sentidos, sensibilidad y entendimiento.  Por cuanto lo observado provoca sensaciones, ideas, sentimientos, recuerdos… en el observador, también estos pasan a ser parte de lo observado (auto-observación o re-flexión sobre sí mismo); sin embargo, no debemos confundir la realidad observada que se encuentra frente a nosotros, con nosotros mismos.     
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1. OBSERVAR FENOMENOLÓGICAMENTE, durante 10 minutos (Elegir entre a-b-c-d-e –f y g; según disponibilidad real):
a) Interacción entre estudiantes, durante el recreo.
b) Interacción entre profesor y estudiantes.
c) Interacción entre estudiante y apoderado.
d) Interacción entre profesores.
e) Interacción entre profesores y apoderados.
f) Interacción entre profesores y personas que conforman el equipo directivo.
g) Interacción entre asistentes de la educación y estudiantes.

2. OBSERVAR FENOMENOLÓGICAMENTE, durante 10 minutos:
Alguna situación personal (individual) de interés educativo.

3. OBSERVAR-SE FENOMENOLÓGICA Y AUTOCRÍTICAMENTE, COMO CONSECUENCIA DE LO OBSERVADO.

Pasos de la observación
1°.  Disponerse a observar una situación de interés determinado, por lo tanto, ir preparado con los materiales para ir escribiendo lo observado. Por la rapidez con que se debe escribir al mismo tiempo que observar, se entiende que sea una escritura borrador (bosquejo, apunte...) donde nada de lo observado se desecha. (No olvidar su primer registro en el Diario Pedagógico).
2°.   Análisis de la observación.  Se re-escribe lo observado y se analiza e interpreta según el interés o finalidad de la observación realizada.  En este caso, la finalidad es generar interrogantes, desde una experiencia y perspectiva educativa. Se incluye la auto-observación y las preguntas generadas desde la misma.
3°.   Conclusiones: Las conclusiones son las interrogantes, el por qué surgieron y por qué son de interés educativo (fundamentación educativa de las interrogantes).  

NOTA: Esta tarea forma parte del Diario Pedagógico; sin embargo, por esta vez, debe ser además entregada el día jueves.









02. LA INDAGACIÓN PROPIA DEL SABER EDUCATIVO

Investigar del latín investigare, vestigium, significa huella o marca que deja el pie en la tierra.  Lo mismo indagar, del latín,  indagare que significa  seguir la pista de un animal.

Niños investigadores de la realidad.
https://www.youtube.com/watch?v=PIMv9Xv0Jm4

Extracto de discurso realizado por Xavier Zubiri con motivo de la entrega del
“Premio Ramón Cajal a la Investigación”. España  1982
“¿Qué es lo que se investiga? Evidentemente investigamos la verdad, pero no una verdad de nuestras afirmaciones, sino la verdad de la realidad misma. Es la verdad por la que llamamos a lo real, realidad verdadera. Es una verdad de muchos órdenes: físico, matemático, biológico, astronómico, mental, social, histórico, filosófico, etcétera.
Pero, ¿cómo se investiga esta realidad verdadera? La investigación de la realidad verdadera no consiste en una mera ocupación con ella. Ciertamente es una ocupación, pero no es mera ocupación. Es mucho más: es una dedicación. Investigar es dedicarse a la realidad verdadera. Dedicar significa mostrar algo, deik, con una fuerza especial de. Y tratándose de la dedicación intelectual, esta fuerza consiste en configurar o conformar nuestra mente según la mostración de la realidad, y ofrecer lo que así se nos muestra a la consideración de los demás. Dedicación es hacer que la realidad verdadera configure nuestras mentes. Vivir intelectivamente, según esta configuración, es aquello en que consiste lo que se llama profesión. El investigador profesa la realidad verdadera.
Esta profesión es algo peculiar. El que no hace sino ocuparse de estas realidades, no investiga: posee la realidad verdadera o trozos diversos de ella. Pero el que se dedica a la realidad verdadera tiene una cualidad en cierto modo opuesta: no posee verdades, sino que, por el contrario, está poseído por ellas. En la investigación vamos de la mano de la realidad verdadera, estamos arrastrados por ella, y este arrastre es justo el movimiento de la investigación.
Esta condición de arrastre impone a la investigación misma unos caracteres propios: son caracteres de la realidad que nos arrastra.
Ante todo, todo lo real es lo que es sólo respectivamente a otras realidades. Nada es real si no es respecto a otras realidades. Lo cual significa que toda cosa real es desde sí misma constitutivamente abierta. Sólo entendida desde otras cosas que habrá que buscar, habremos entendido lo que es la cosa que queremos comprender. (…) Y como esto mismo sucede con aquellas otras cosas desde las que entendemos lo que queremos entender, resulta que al estar arrastrados por la realidad nos encontramos envueltos en un movimiento inacabable no sólo porque el hombre no puede agotar la riqueza de la realidad, sino que es inacabable radicalmente, a saber, porque la realidad en cuanto tal es desde sí misma constitutivamente abierta.  ". Investigar lo que algo es en la realidad es faena inacabable, porque lo real mismo nunca está acabado. La realidad es abierta y múltiple.”


ACTIVIDAD PARA EL ANÁLISIS  Y COMPRENSIÓN DEL TEXTO.
A modo de ejercicio, responda en su DIARIO PEDAGÓGICO las siguientes preguntas:


1.      De acuerdo con el análisis del texto, fundamente la verdad o falsedad de las siguientes afirmaciones:

1.1 Es tan importante investigar lo que piensan otros sobre la realidad como investigar la realidad misma.
     1.2 Debemos distinguir entre la realidad verdadera y nuestros pensamientos verdaderos.
   1.3 La investigación es más que una mera ocupación, una dedicación.
1
2.      Responda:

2.1 ¿Cómo ejemplificaría la diferencia entre sólo ocuparse de investigar la educación y dedicarse a investigar la realidad educacional?
    2.2 ¿Qué significa “la realidad es abierta y múltiple”.  Ejemplifique y deduzca de qué forma estas características propias de la realidad, caracterizan también a la investigación? 
      

Para reflexionar...

     Fernando Gil Villa, en su libro "¿Qué significa investigar? Ed. Fondo Cultura Económica, México, 2013, pág 31-32 afirma: 

     "La ciencia al servicio de la verdad es el lema que ennoblece la investigación.  Sin embargo, en la realidad, este objetivo es muy diferente de otro políticamente incorrecto e inconfesado: la ciencia al servicio de la distinción social"

La verdad...¿a quién interesa hoy indagar la verdad real o realidad verdadera? Educar es enseñar el amor por la verdad; la lealtad con la realidad verdadera... Enseñar a indagar, investigar la verdad...El premio nobel de literatura, José Saramago, finaliza su "Ensayo sobre la Ceguera" con el siguiente diálogo:
      
       " - ¿Por qué nos hemos quedado ciegos?
         -  No lo sé, quizá un día lleguemos a saber la razón. ¿Quieres que te diga lo que            estoy pensando?
          -  Dime.
          - Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos.  Ciegos que ven.          Ciegos que viendo no ven."
         
            Luego, Saramago, aconseja: "Si puedes mirar, ve.
                                                         Si puedes ver, repara"


03. LA RIQUEZA Y COMPLEJIDAD DEL SER EDUCABLE


La educación es auto educación, acontece en la intimidad de nuestro ser unipluridimensional. Podemos distinguir dimensiones pero no somos la suma de partes yuxtapuestas sino un ser - "YO"-  íntimo, indivisible, único, irreemplazable... que vive situaciones también únicas e irrepetibles.... Según la situación que vivimos, es la dimensión que resalta con su "color" la unipluridimensionalidad de ese yo- siendo- en el mundo.

Ante la violencia y el dolor desatados en Gaza, el pintor palestino, Ismail Shammout, se conduele pero se sitúa desde el alma artista para plasmar sus ideas, horror, dolor y esperanza en la belleza de la obra de arte.  Ante la misma realidad, el periodista Wael Al-Dahdouh debe retirarse del foco de la cámara al no poder reprimir las lágrimas mientras informaba en una conexión en directo que una quinta parte de los miles de muertos son niños.
Fotos de niños, mujeres, hombres de todas las edades, reflejan terror, dolor, angustia y lloran sus heridos y muertos.  Otros... planifican como terminar con "el enemigo"... Las oraciones se escuchan entre misiles y llantos.

¿Quiénes somos? ¿Cómo es este ser educable, este yo indivisible que tiene una riqueza dimensional y un ser que va  construyendo o destruyendo su vida y los mundos que co-crea, co-habita?

Cuando decimos “yo” amo, estudio, corro…. Aludimos a un ser consciente (aunque no siempre) de su ser y actuar… un ser indivisible, en el que, si distinguimos dimensiones, es en orden a estudiar la complejidad propia de su riqueza de ser.  Así, decir “Estoy afectivamente mal”, no significa que sólo está afectada esa dimensión, como si se tratara de la pieza de un rompecabezas que si está defectuosa,  sólo hay que reparar o cambiar por otra, ya que no afecta a las demás, ni al todo.  No estamos compuestos de partes yuxtapuestas (una al lado de otra) sino que somos un ser unitario que, según la situación de vida que estamos viviendo, es el aspecto o dimensión que influye más o menos en lo único real que es el todo.  Es a esta indivisibilidad, unidad real, a la que quiero aludir cuando digo que somos seres “unipluridimensionales”.  Por ello, es importante el ambiente educativo, desde el punto de vista de la comodidad para escuchar, ver, sentarse, aire, luminosidad… buen trato, afectividad, respeto, lenguaje… forma de entregar los conocimientos, trabajo colaborativo, salud de los participantes, capacidad de expresarse y de escuchar…

      A diferencia de la mera instrucción, que va dirigida a un aspecto del ser humano, la educación acontece en nuestra intimidad. Así, si hablamos de educar la corporalidad, por ejemplo, no estamos refiriéndonos al cuerpo como parte, sino a aquella dimensión humanizada o espiritualizada (como prefieran llamarle) a través de la cual expresamos nuestros afectos ( con el abrazo, por ejemplo), nuestra alegría o sentido del humor, nuestros pensamientos a través del lenguaje, simbolizamos o invocamos con una postura de manos la oración o la señal de la cruz (acorde nuestras creencias), expresamos una vocación artística con el canto o la danza, lo vestimos de una forma u otra según rituales, lo cuidamos según nuestras virtudes, vicios e historia de vida y cultura…


 

-  Educación de la corporalidad: Debemos educar nuestras sensaciones, percepciones, movimientos, de tal forma de tal la corporalidad nos presente, represente y sea un medio de realización personal.  Aunque mi esencia no sea de índole corporal, es la corporalidad –aquí, ahora- la que tiene la misión de expresar nuestra presencia.  Digo expresar, pues las cosas se muestran, las personas se expresan.  En la expresión, a través de un aspecto se presenta un todo invisible.  Es a lo que se refería el Principito de Saint Exupery, cuando decía: “Lo esencial es invisible a los ojos”.  A través de la mirada expresamos sentimientos, estados de ánimo, quien soy.  Nuestra postura corporal puede expresar rechazo, juegos de seducción, agresividad, creencias… El ser humano se degrada cuando rebaja su corporalidad a cuerpo y sólo lo muestra; es el caso de la pornografía,  la prostitución, algunos concursos en los cuales la persona es reducida a “exposición canina”.  A través de la corporalidad la persona expresa toda su historia biográfica… No son lo mismo las manos de un jardinero, boxeador, músico, cirujano… las manos de una persona de 3 meses de gestado que a los 2 meses de nacido, 15, 50, 70 o más años.   Cuando amas y miras al amado, aunque sea un oftalmólogo, esperas que él acoja esa mirada de amor y no que te diga tienes el cristalino opaco.  Por ello, los amantes siempre se encuentran bellos y, por lo mismo, el Quijote vio en Dulcinea a la dama que los demás no habían descubierto; ni siquiera ella misma.

White Nights - Sol de medianoche. 
La vida del bailarín ruso Mijaíl Baryshnikov, actuada por él mismo.

A través de nuestra corporalidad danzamos, marchamos, expresamos nuestras ideas; en fin, nos realizamos.  Hay que educar el oído para distinguir la música del ruido; educar la mirada para apreciar la belleza y distinguirla de la fealdad… Nuestra corporalidad se viste y simboliza ideas, ritos, situaciones: los indios pintan su rostro para representar situaciones de paz o guerra, los soldados marchan con bototos para simbolizar fuerza; el joven regala un anillo de compromiso; la persona se viste de distinta forma si va a dormir, a casarse o al trabajo… Las personan rinden homenaje a su patria a través de una bandera o besan el suelo en señal de respeto.  Por ello, el ser humano, desde siempre tiene un ritual de la muerte y entierra los cuerpos, porque ellos representaban la historia de una vida única..           …

- Educación de la afectividad: Debemos educar nuestros afectos, sentimientos, emociones.  Todos tenemos la capacidad de amar pero debemos aprender a amar y a ser amados. Aprender a distinguir entre amar  querer, amor y obsesión.  El mundo de los afectos es amplio, complejo y puede confundirnos: cariño, soledad, angustia, temor, miedo, inseguridad, sobrestima, amor de amistad, amor de pareja, amor a la humanidad o al semejante, amor pedagógico…
A veces, el problema no es la falta de amor sino el no saber expresarlo o una herida no superada.  Es prueba de que no podemos perder de vista la mirada integral del ser humano; porque lo único real es nuestra unidad

indivisible...  Es interesante el film  “La amante Camille Claudel”, la historia real de la amante del escultor Rodán quien se destruyó a sí misma porque no amó a Rodán sino que se transformó en una pasión u obsesión de vida, a tal punto que terminó muy joven en el manicomio.
     Debemos educar el amar, para aprender a amar: a amarnos, a amar y a ser amados
En el vídeo clip (arriba) Lorde - Royals (Key of Awesome parody) subtitulado español.
https://www.youtube.com/watch?v=x3MfSgs_Y3Q
En el videoclip (izquierda),  Lana del Rey interpreta "Born to die". ¿Qué nos expresan con sus canciones, imágenes, actitudes?    https://www.youtube.com/watch?v=ihu6Y8uVfTo

2.1.3 Educación de la moralidad: Todos somos honestos, justos… pero en potencia que hay que educar: aprender a respetar, a ser considerado, prudente, generoso, responsable, laborioso, agradecido, fuerte...  Las virtudes son muchas y, en la medida que no las actualizamos, se actualizan los vicios que también son hábitos: deshonestidad, injusticia, irrespetuosidad, desconsideración, imprudencia, irresponsabilidad, flojera, ingratitud, debilidad…  Esta es una dimensión sobre la cual volveremos, por su incidencia educativa.
Un cuento clásico "La pequeña vendedora de cerillas" que expresa nuestra unipluridimensionalidad

2.1.4 Educación de la sociabilidad: Cada uno de nuestros actos afecta a los demás: Somos hijos de…, amigos o enemigos de…, vecinos de…, profesor o alumno de..., jefe o subordinado de…, ciudadanos de… y todo ello hay que aprender a serlo.  Aprender a compatibilizar en forma justa el bien personal con el bien común que, si es verdadero bien, perfecciona a  todos y a cada uno de los integrantes de un ámbito social.  Aprender a convivir en paz que es armonía, proporción y justicia que es equidad.  Aprender a dar y recibir lo justo: no más ni menos de lo que se debe.  Aprender a cumplir con el deber para tener derechos, pues donde todos piden derechos pero nadie cumple con su deber no se puede vivir; como tampoco a la inversa.(Cf. Unidad III) 


"País de locos"
http://www.youtube.com/watch?v=4cjCsztnsUE&feature=related

                La sociabilidad es un tema de gran interés educativo: educación para la convivencia familiar, educación ciudadana, educación para la convivencia escolar, educación para la convivencia en diversidad.

2.1.5 Educación de la intelectualidad: Debemos educar nuestro entendimiento, discernimiento; nuestra capacidad de encuentro con la verdad real y con la expresión de la misma, aprender a indagar y a enseñar la verdad aprender a expresarla sin desvirtuarla. Tema sobre el cual algo más vislumbramos en la perspectiva epistemológica de la educación.

2.1.6 Educación de la esteticidad: Debemos aprender a descubrir, admirar y gozar de la belleza de la naturaleza y de la obra de arte; de la belleza del ser personal… Aprender a cultivar la belleza natural y artística… Educación estética y pedagogía de la admiración, sobre la cual volveremos, brevemente, en la perspectiva axiológica de la educación.

2.1.7 Educación de la transtemporalidad: Nuestro tiempo no es lineal: No son lo mismo 5 minutos en la antesala del dentista, en un examen difícil, en una celebración o junto a quienes amamos… Nuestra existencia es biográfica: hay personas que pueden haber vivido mucho tiempo y no haber realmente “vivenciado nada”… Nuestra existencia se va construyendo con aprendizajes que van formando parte del tesoro acumulado a modo de recuerdos… Pero debemos aprender a distinguir entre lo que hay que atesorar y lo que hay que poner en la bolsa de la basura y desechar: no anclarse en el pasado que pasó, sino mirar el futuro para en el presente hacer proyectos: quién quieres ser, cómo lo serás, qué deberás entonces hacer,  No vaya a suceder que llegados al final de nuestra vidas actuales… nos demos cuenta que, realmente, no hemos vivido por olvido de nosotros mismos y no descubrimiento de quienes debíamos amar.  (Algo más trataremos en la perspectiva moral, cuando hablemos de una Pedagogía Experiencial)

2.1.8 Educación de la transespacialidad: Aprender a habitar el espacio, a transformarlo en ciudad, en hogar, escuela, universidad…  Tema importantísimo y tan dejado de lado por los profesores.  No sólo necesitamos un espacio donde estar sino que necesitamos un lugar para realizarnos, hacerlo nuestro, que nos exprese.  Cuando digo “hacerlo nuestro”, no me refiero a un nuestro de propiedad sino de vínculo, de compromiso, de amor.  Ese nuestro –y vuelvo al Principito- de la rosa que es única porque tú la cultivaste, a ella dedicaste momentos de tu vida; el mismo nuestro cuando con nostalgia echamos de menos “mi casa”, “mi barrio”, mi ciudad”, “mi país”, “mis amigos...”  No se trata de “tener” una casa sino de educarse para ser capaz de formar un hogar; construir un pueblo, una ciudad, un país, una escuela, una plaza… (Sobre este tema volveremos más adelante)

2.1.9 Educación de la religiosidad: Debemos educarnos para distinguir ignorancia de misterio.  De las ignorancias, el hombre puede salir por sí mismo; de los misterios no; pues nos referimos a preguntas por el antes y después de esta vida.  ¿Por qué y para qué fuimos creados? ¿Existe el Bardo? ¿Por qué nacimos precisamente aquí, en esta familia y tiempo?   Cada religión tiene sus creencias; cada persona las tiene… Lo importante es estar consciente de ello e insisto: respetarnos.   Todo credo que saca a luz lo mejor de ti, es muy respetable.  Por supuesto, el estudio de esta dimensión es  extenso  complejo; su educación lo es más.
  
https://www.youtube.com/watch?v=kCqs08hXgxM
Sergio Peña y Lillo, Psiquiatra



DIVERSAS CONCEPCIONES SOBRE LA REALIDAD HUMANA

                ¿Qué sentido tiene la educación en la existencia del hombre? La respuesta es clara: su perfeccionamiento. Pero ¿a qué llamamos perfeccionamiento humano? Para contestar a ello, deberemos antes aclarar cuál es nuestro concepto de realidad humana; pues lo que entendamos por perfeccionamiento será diverso, según tengamos la idea de un ser inmanente o un de un ser trascendente.

                La pluralidad de interpretaciones sobre lo que es la realidad humana, generalmente causa confusión y pesimismo a quienes se inician en su estudio, cayendo en un escepticismo – que afirma que la verdad es inaccesible- o relativismo – que afirma que la verdad la decide cada cual. Conocida es la refutación de lo primero: si la verdad es imposible que sea aprehendida por el hombre, ¿no es un sinsentido pedir que se acepte como verdad absoluta que la verdad es inaprensible? Con respecto a lo segundo, es clara también la confusión entre la verdad que es real, por lo tanto independiente de nuestro pensar y el error o ignorancia que dependen de la situación en que se encuentra el investigador. Ahora bien, respecto lo que el hombre es, nos encontramos con una diversidad de ideas que van desde afirmar que es la noventa y nueve especie de mono hasta quienes aseguran que es un ángel. Algunas consideraciones son absolutamente erróneas pues su error está en la definición de su misma esencia; otras, en cambio, divergen en cuestiones dimensionales que, en una mirada jerárquica o en profundidad, muy bien pueden complementarse.

                Insisto, durante este curso no podremos profundizar sobre ninguna de estas visiones, como tampoco podremos tratar todas las visiones o corrientes antropológicas existentes a lo largo de la historia; un curso de antropología filosófica requeriría mínimo de un estudio anual. Lo importante es que cada uno desde sí y en sí estudie lo que es ser y existir como persona humana; pues no hacemos sino descubrir la verdad sobre la realidad más cercana a nosotros: nosotros mismos. Lo que sí podremos hacer y entregar como guía para un diálogo con otros pensadores, es lo que llamaremos:

2.2.1 El hombre, realidad trascendente: Gran parte del pensamiento filosófico ha explicado la realidad humana refiriéndolo a una realidad que lo trasciende y en la cual encuentra su origen y destino: un ser Creador Omnipotente, Principio de toda realidad. Lo común a estas concepciones es definir lo humano por su espiritualidad; dar a la vida un sentido que la trasciende más allá del nacimiento y de la muerte, un sentido que trasciende lo mundanal; el aquí y el ahora. La educación para estas concepciones se vincula a esa trascendencia, por cuanto se evalúa lo inmanente por su sentido en lo trascendente. Sin embargo, existen dos visiones filosóficas distintas sobre cómo acceder a la comprensión de nuestro ser.

a) La realidad personal entendida “desde” lo trascendente: Según esta interpretación, el hombre sólo puede ser comprendido desde lo superior, esto es, desde Dios. Sin la revelación de su origen divino, de su caída y redención, de la gracia y destino ultra terrenal, no sería posible la explicación de su ser, ni su sentido ni el de la educación. No sería, por lo mismo, la razón el punto de partida del saber sobre lo humano, sino la fe que da acceso a la verdad revelada. Ya instalados en lo divino, en lo sobrenatural, en el Supremo Ser, podríamos ir hacia el ser humano, creado a imagen y semejanza de su Creador.
              
                Representantes de esta visión son los filósofos protestantes Brunner, Barth; el ortodoxo Berdaeff, los católicos Haecker, Guardini, Pfeil, el católico, budista, zen Karlfried Graf Dürckheim; otros. La antropología filosófica, por lo tanto, se sustenta en su punto de partida necesario: la antropología teológica...

b) La realidad personal entendida “hacia” lo trascendente: Esta concepción del ser humano, se diferencia de la anterior, no tanto por su contenido sino por el método o camino recorrido para llegar a la comprensión de lo humano. Instalados en la realidad misma del ser humano, nos encontramos con la religación como constitutiva a su ser: el hombre existe pero no tiene en sí el poder para crearse; ninguna criatura lo tiene. El hombre, eso sí, a diferencia de las otras realidades vivientes es consciente de su realidad y la cuestiona. Viviendo, no vivimos por vivir sino para algo; siempre espera algo más y realiza actuaciones y obras que expresan su trascendencia. En búsqueda constante de los misterios de la creación del universo y de sí mismo, se pregunta por Dios, lo cuestiona, lo ama, lo rechaza… pero sabe que la ciencia y la filosofía tiene límites que sólo la fe y la sobre- consciencia pueden traspasar. En esta visión podemos nombrar a Pascal, Marcel, Zubiri.


2.2.2 El hombre como criatura absolutamente natural: Esta visión niega abierta o subrepticiamente la trascendencia y la espiritualidad, lo divino, la fe, la teología, la metafísica. Se trata de una visión materialista, naturalista, inmanentista en la cual el conocimiento y la educación se ponen al servicio de un ser que busca bienestar y/o poder.

                Representante es Haeckel, profesor de zoología quien entrega su visión sobre el hombre en su libro “Los enigmas del universo”, escrito en 1899. Con ocasión de las geniales investigaciones de Lamarck y Darwin, teoriza, rechazando toda idea religiosa; sin embargo acepta como verdaderas toda fe en la no existencia de lo espiritual. Para Haeckel, el hombre es el último producto de la evolución de la materia que es extensión y movimiento. La diferencia entre la vida y no vida, la planta y el animal y el hombre, no son esenciales sino meramente graduales, esto es, de complejidad en la organización de la materia. En esta visión se parte y queda en la materia, en sus procesos de generación y corrupción, evolución y desarrollo. Watson, Skinner, Thorndike son algunos representantes que han tenido influencias en ámbitos educacionales, con sus teorías del aprendizaje humano, basado en la similitud del aprendizaje de las ratas u otros animales. La inteligencia se comprueba por el rendimiento, la productividad. El hombre es y tiene cuerpo. Otros materialistas son: Buchner, Vogt, Molschott, Spengler, Lenin, Marx, Oparin, etc.

2.2.3 El hombre estudiado desde si mismo: Lo propio de las visiones anteriores era estudiar al ser humano, en referencia con otra realidad: Desde Dios, hacia Dios, desde el animal.  Lo que intentarán las visiones siguientes, es estudiarlo desde y en sí mismo, en cuanto ser humano.

a) Concepción biologicista: Representada por Arnold Gehlen y su obra "El hombre, su naturaleza y su puesto en el mundo" (1.950). El estudio de este autor estriba en la comparación del hombre con el animal: pero no para identificarlo con él; como un animal más sino, por el contrario, para diferenciarlo e indagar por su peculiaridad específica. De esta forma, Gehlen a diferencia de Haeckel, estudiando la conducta animal y la humana, concluye que hacer un paralelo analítico entre partes de una y otra realidad, pierde de vista la totalidad estructural. Si se desmenuza el todo, nos dirá, se volatizará la unidad vital, quedando elementos inertes sin significado final. Así, Gehlen rechaza la explicación del hombre desde el animal, concluyendo que el animal tiene un medio reducido a su naturaleza orgánico sensorial y que el hombre, debido a una indeterminación o inespecialización, tiene una ilimitada capacidad de aprehensión que le amplía el ambiente, dando lugar a un mundo en el cual se mueve por aprendizaje, entendido como "tanteo".

                El animal posee un organismo altamente especializado, por lo tanto, hace lo que por naturaleza está ordenado a hacer. El hombre, en ese mismo sentido, es deficiente; sus respuestas son de alcance limitado y al no estar predeterminadas por su naturaleza, tiene una amplia gama de elección, con lo cual puede errar con facilidad. Por ello, continúa Gehlen, el hombre es la creatura que permanece más tiempo dependiendo de sus progenitores. Entonces, explica, para subsistir a pesar del riesgo de errar, surgen "por naturaleza" medios como el lenguaje que le permite ordenar, retener, traspasar las impresiones que, de otra forma, serían caóticas. Así, crea instrumentos que le permiten aprender y enseñar, resolver situaciones repetitivas y superar sus deficiencias. Es la idea del homo faber, del homo técnico o instrumental.

b) Concepción racionalista: Es la idea de hombre que se identifica con la capacidad de razonar: "caña pensante", "animal racional"... En esta concepción, el cuerpo es una especie de apéndice molesto, bestial; del cual se ocupan profesionales inferiores: así, el médico.

                Representante es René Descartes quien equipara lo psíquico con el pensamiento y éste con lo esencialmente humano. Así, provoca una escisión entre cuerpo y razón, considerándolos mundos irreconciliables. Famosa es su frase "Pienso, luego existo".

c) Concepción vitalista: Surge por oposición al racionalismo. Shopenhauer afirmará e predominio de la voluntad metafísica; Nietzsche, el de la voluntad vital. Klages, en su obra "El espíritu como adversario del alma" de 1937, revela su pensamiento: la realidad originaria es suceso, movimiento, fantasía. El espíritu racional, en cambio, diseca la realidad a través del pensamiento conceptual que quita lo único, lo singular, la movilidad, lo poético, dejando de esta forma lo esquelético de la realidad, lo genérico y abstracto... El ideal de hombre es una comunión vital con el mundo; indivisible de él, fusionado: el hombre no piensa el mundo sino lo vivencia.

                Podríamos decir que la crítica de Klages es válida en la medida que nos alerta sobre los límites de la razón conceptualizadora sin más y que, obviamente, el espíritu no es sinónimo de razón ni ésta es la que define al hombre. Lo negativo de su visión, es su tendencia a reducir la libertad auténtica a mera espontaneidad y la sensibilidad a sensiblería o emocionalismo.

2.2.4 El hombre en el mundo: Estas visiones se centran en la importancia de la relación persona- mundo.  De acuerdo con la forma de entender esta relación, surge el individualismo, el socialismo, y la visión trascendente o dialógica del ser humano y de la pedagogía.

a) Individualismo. Representante entre otros es S. Kierkegaard para quien el hombre es ante todo un individuo que existe, es decir, que va haciéndose a sí mismo en el seno de la libre decisión; por supuesto que para él -creyente en Dios- esta decisión es realizada en vistas de la trascendencia hacia ese ser superior. El problema es que quienes plantean este individualismo no otorgan la importancia que tiene el mundo, el "otro", la "sociedad". Por lo demás, para quien no es creyente en Dios como ser bondadoso, justo, el dio puede ser el poder inescrupuloso. De esta forma, el individualismo de Kierkegaard deja al ser individual sumido en una angustiosa soledad de la que no puede salir a menos que trascienda hacia Dios.

b) Socialismo.  Por oposición, surgen los que niegan la persona como ser único, considerándolo como una pieza de una máquina o sistema que es lo único importante. Así, surge la frase: "el hombre es para la sociedad". En esta visión, la persona como individuo desaparece al igual que su libertad y responsabilidad; siendo lo determinante el ambiente. El hombre es producto de la sociedad a la cual debe someter sus intereses. Representantes son Sain Simon, Fourier, Owen,  Habermas, entre otros. Esta visión surge por oposición al individualismo y a la visión trascendente, por lo cual se establece que el hombre es una animal social. La escuela tiene como misión fundamental la socialización del hombre y la promoción de los intereses sociales; pues con respecto a la sociedad, todo otro grupo debe ser considerado un subsistema que sirve al gran sistema.

c) El hombre como ser trascendente o de diálogo.   Distintas a ambas formas de entender la relación hombre-mundo, es la idea de Heidegger, Buber o Zubiri, entre muchos otros, para quienes el ser personal desde sí es abierto al mundo con el cual forma ámbitos de encuentro, comunicación y co-creación.  El ser humano es un ser único, íntimo pero desde sí abierto a los demás.  Es un ser con capacidad de acogida y encuentro, un ser que se realiza amando, co-creando.

         ¿Qué es el hombre y cuál es el sentido de la educación y nuestro sentido como profesionales vinculados a ella? La respuesta debe tenerla cada cual pues no hablamos de realidades ajenas o distantes; por lo mismo, cada cual es responsable de su pensar, decidir y actuar frente así, al Universo y los mundos que hemos creado en él y, por sobre todo, frente al educando que estamos formando.



LAS FASES DEL PROCESO EDUCATIVO

                Desde la perspectiva de una pedagogía educativa que tiene presente a la persona humana como un todo indivisible, podemos distinguir fases que siempre involucran ese todo y trabaja colaborativamente con los demás, en una convivencia en paz. Así, el pedagogo debe saber crear situaciones educativas, que impulsen integralmente el proceso educativo, en sus distintos aspectos:


Primera fase: Preparación para vivir el encuentro

                Causa de muchos desvíos de la existencia y despersonalización de la misma, es la carencia de un sentido por el cual vivir.  Deambulando por la vida, sin una dirección, sin un proyecto de ser, actuamos reactivamente. El desinterés, desgano, acidia, aburrimiento van disminuyendo cada vez más las energías que necesita toda persona para configurar un modo de ser que enfrente los retos u obstáculos que le presentará la vida y los propios errores que debemos salvar para realizarnos.  Sin energías, sin creatividad, sin un para qué vivir, no estaremos en condiciones de fundar ámbitos de fecundidad necesarios para crear el ambiente educativo y el encuentro pedagógico.

                Mis decisiones trascienden mi ser; mis errores o aciertos no sólo me afectan a mí sino a otros; no soy un ser aislado, cerrado, sino abierto y actuando sobre otros seres. Es más, dada la naturaleza de nuestra realidad, descubriremos más tarde o más temprano, que sólo nos realizamos en el encuentro. Sin desarrollar la capacidad de encuentro, no seremos capaces de atender a la verdad de la realidad, ni descubrir la belleza natural como tampoco recrear la belleza de la obra de arte y valorar al artista, tampoco tendremos la fuerza de se para actuar correctamente, a pesar de los obstáculos, ni la sensibilidad para amar al semejante… Si queremos enseñar las ciencias, las artes, las tecnologías, la naturaleza y el ser humano, lo trascendente, debemos aprender a crear ámbitos de convivencia fecundos; por ello, educar para el encuentro debe ser uno de los propósitos centrales de todo quehacer formativo.

Educar la capacidad de encontrarse, requiere enseñar, es decir, ocasionar situaciones que permitan:

a) Distinguir entre objetos y ámbitos: Si trato las realidades ambitales y las cosas u objetos del mismo modo, confundido, valoraré lo que es útil y despreciaré o rebajaré la dignidad de lo valioso. Las cosas son asibles, utilizables, canjeables, a-personales, tienen precio; las realidades ambitales, en cuanto personales, deben requieren ser acogidas, valoradas como tales. Un objeto –un piano- puede ser elevado a realidad ambital, en la medida que la persona lo “habita”: esa interpretación musical que extraigo de “mi piano”, ese regalo que representa un momento único de mi vida, nuestro hogar…, nuestra Universidad…

b) Distinguir hecho de acontecimiento: Un hecho es un dato observable, medible, encasillable en un espacio y tiempo. Un acontecimiento es un algo que nos acontece, que nos impacta, que conmueve nuestro ser, que no nos deja indiferentes, sino conforma la historia de nuestra existencia. Para captar la diferencia entre hecho y acontecimiento, debo captar su sentido.  Para algunos, entrar a la Universidad puede ser un hecho; para otros, un acontecimiento…

c) Distinguir significado de sentido: El significado lo da la comprensión abstracta de los conceptos. El significado lo encuentro en un diccionario. Así, si sé lo que significan los conceptos “mi”, “padre”, “muerte”; es claro que tendré claro el significado de la frase “murió mi padre”; pero no el sentido tan distinto que tiene esa misma frase dicha en dos personas cuyas vidas han sido entretejidas de muy diversa forma según él sentido que ha alcanzado en ellas la presencia de su padre...

d) Distinguir entre producto y obra: Un poeta no produce o hace poemas; los crea. Los productos pueden reproducirse en forma automática. Un producto requiere sólo de la técnica que requiere su producción. Cada creación, en cambio,  es única; expresa un momento único de un ser también único; lo expresa; lo extiende en el tiempo…  El poema “Éramos los elegidos del sol” de Huidobro, surgió en un momento irrepetible y es, por lo mismo, irrepetible”

La creación transfigura la realidad en un sentido de belleza, intimidad o religiosidad: el palo de escoba para el niño se transforma en su caballo; la casa humilde en una morada –hogar; el pañuelo en un símbolo de amor…


Segunda fase: Recreación y encuentro

Es posible crear formas de unidad profundas y fecundas que no implican un apoderamiento o uso de la realidad o de las creaciones realizadas por otros; sino por el contrario, requieren de nuestra actitud de respeto, entendimiento creativo y no por ello manipulación o lejanía. Refiriéndose a esto, Alfonso López  Quintás dice: “Una vez vivida esta experiencia, verás con toda nitidez que la libertad y los cauces normativos se complementan cuando se vive de forma creativa; no se oponen”. (“Cómo lograr una formación integral”. Ed. San Pablo. Madrid 1996; Pág. 46).

     Respeto e inspiración se unen cuando vivimos desde y hacia lo profundo, lo valioso, lo fecundo...cuando somos capaces de abrir nuestro entendimiento, nuestro “corazón” para otra realidad que me solicita o inspira… Para acoger una obra o una realidad ambital, debo re-crearla, vivenciarla, interpretarla, hacerla íntima hasta que reviva en mí. La obra renace gracias a mí y a su vez me potencia, inspira, realiza. Es una experiencia reversible: “voy en busca de una obra y la configuro en virtud del impulso que ella misma me otorga” (Ibíd. Pág. 46). Esta experiencia es requisito para existir en plenitud los ámbitos personales: amorosos, artísticos, científicos, éticos, religiosos, etc. Se trata de ser capaz de llevar a cabo la experiencia de encuentro: experiencia reversible que se das entre seres personales; entreveración de almas; diálogo. El encuentro me apela, me suscita, me inspira…voy al encuentro no bajo el esquema dices-efectúo o actúas-padezco sino co-participamos, co-creamos, nos invitamos, hacemos nuestro, colaboramos. Por ello el encuentro requiere de amabilidad versus violencia, confianza versus temor; valoración versus abuso.

     La finalidad educativa, o en lenguaje de moda “competencia” de todo educador, debe ser “enseñar a fundar ámbitos fecundos de recreación y encuentro. A lo largo de la vida descubriremos que cada realidad (nosotros mismos) no somos cosas sino ámbitos, posibilidades que se abren y ofrecen una riqueza insondable de posibilidades a la mirada inspirada.

Tercera fase: Aprender a usar el lenguaje en toda su fecundidad

     El lenguaje no es sólo un medio para comunicar algo; tampoco encontramos en esta función su mayor energía ni su fuerza formativa.

     El lenguaje crea ámbitos: Ámbitos de belleza, de acogida, de bondad, de religiosidad. Por lo mismo, un lenguaje impulsado por el odio o por el afán manipulador se autodestruye porque anula toda posibilidad de encuentro. De ahí el cuidado con el uso de los llamados “términos talismanes” o “esquemas dilemáticos” que prejuzgan en la medida que están vacíos de significado y sentido; buscando el poder y para ello escisiones arbitrarias, simplificaciones falsas en una mirada superficial de la realidad. La creación de ámbitos, la elevación de objetos a ámbitos, no es posible si se carece de la capacidad de integrar vertientes diversas de la realidad: libertad y compromiso, sacrificio y felicidad, intimidad y expresión, dignidad y servicio; son algunos ejemplos de la unidad de diversos en lo profundo.

     La palabra, la imagen y el silencio son vehículos expresivos del encuentro: Es cierto que cada palabra tiene un significado que debemos conocer pero ese significado debe ser fecundado por nuestras vivencias de encuentro, de tal modo que “den cuerpo” a las realidades ambitales, permitiéndonos comunicarnos y comunicar un sentido único; no sólo comunicar “algo”.

     Necesitamos conocer las palabras guardadas en diccionarios, necesitamos conocer su significado y usarlas para correctamente comunicar algo; pero el lenguaje tiene un sentido superior: puede alumbrar modos únicos y originarios de sentido. Mediante el lenguaje expresamos acontecimientos, pensamientos originarios, credos, sentimientos, poemas, mundos imaginarios y mundos descubiertos…

     Mediante el lenguaje conformamos el armario de nuestra alma, nuestras convicciones, decisiones, hacemos propuestas y re-cordamos. Por ello, cada obra literaria es el fruto del encuentro de un hombre con una vertiente de la realidad, en un momento único de su historia de vida.

Cuarta fase: Cultivar el descubrimiento de los valores que impulsan la vía de plenitud

    La complejidad de nuestro ser, de nuestra existencia, nos lleva a distinguir entre energías que nos encapsulan en un egoísmo que va al mundo ansioso de poder y esas otras energías que me llevan a realizarme en un servicio de amor a los demás.

     Egoísta, me siento centro del universo y toda realidad que se me presenta la considero medio de mis propósitos. Deseo dominar, poseer y disfrutar las realidades que aparecen deseables a mis impulsos de satisfacción. Paradójicamente, la realidad que apetezco para satisfacción de mi ego, me seduce, me fascina. Al adueñarme de estas realidades, al poner el sentido de mi vida en las cosas, al reducir lo ambital a lo cósico, siento euforia, exaltación; pero al mismo tiempo, esta visión del mundo y de mi propia existencia me rebaja, me anula en mi condición personal, me insensibiliza para los valores más nobles, me deja en la soledad de quien es incapaz de encuentro: es el proceso de vértigo.

    Tanto el vértigo como el éxtasis conducen a emociones intensas; pero el primero es la caída del hombre que lo lleva a la pérdida, destrucción de sí. La pasión, las drogas, la velocidad, las sensaciones, son estimuladas al máximo, sin importar cómo ni a riesgo de qué.  Se confunde, entonces, la exaltación con la exultación que es, por oposición, el goce de la auténtica realización personal.



Requiem por un sueño, Cisne Negro; 
son filmes que exponen, magistralmente, la caída del ser humano. 

     El éxtasis emerge desde la vocación de ser, de ser personas que van al encuentro de otras personas y dispuestas a la generosidad, al respeto, agradecimiento, responsabilidad, compromiso, sacrificio de amor. En esta vía de éxtasis, se despliega la sensibilidad para la grandeza de los valores, de los ideales, de la nobleza, lo sagrado, el respeto, la piedad. Es el ámbito de la felicidad, del encuentro; de la apertura a los valores aunque estos nos exijan esfuerzo y no nos ofrezcan placer, posesión, poder. Los valores confieren dignidad a nuestras acciones porque expresan la dignidad de nuestra esencia de ser. Los valores se revelan a quien participa de ellos: quien quiera descubrir el valor de la justicia no debe limitarse a informarse sobre ella, pues sólo sabrá de ella quien la vivencia a través de una vida justa, de actos de generosidad, de fundar vínculos de armonía, equilibrio, colaboración. (Alfonso López Quintás, contempla cinco fases; pues separa la distinción de las experiencias de vértigo y éxtasis del descubrimiento de valores. Nosotros pensamos que es mejor presentarlas integradas, para facilitar su comprensión.)

AUTOEVALUACIÓN 

1. Desde una perspectiva pedagógica, analice una situación real (puede ser extraída de la prensa), unipluridimensionalmente.

2. ¿Cómo enfrentarían una situación problemática, por ejemplo, drogadicción de un alumno, dos profesores que poseen una diversa concepción de hombre?


ACTIVIDAD PARA SU DIARIO PEDAGÓGICO:

¿De acuerdo con lo estudiado en este capítulo, cómo describiría el perfil del profesional  asistente de la educación que usted deberá ser?  Describa las tres características principales.  Fundamente su respuesta.


04. DIMENSIONES DEL SABER

Aprehender la realidad, es propio del ser humano: Nosotros, no sólo nos hallamos entre cosas o usamos de ellas, sino que las aprehendemos como realidades a contemplar, descubrir o indagar, cultivar, transformar, imaginar, atesorar y habitar. Es más, y ya lo dijimos, también ideamos realidades que no son tales sino conceptos que nos sirven para representar la realidad o hablar sobre ella: Humanidad, árbol, dos.... Incluso, inventamos seres fantásticos no reales: El hombre araña, Dumbo...

El animal, a diferencia nuestra, se halla y vive entre cosas que usa, reconoce y siente, en la misma medida que le suscitan como meros estímulos y no como realidades que estimulan.  Por lo mismo, el animal tampoco elabora conceptos, proyectos, ni fantasías; sólo “siente” y reacciona a esa parte de su hábitat que le llega a modo de impresión-estímulo. Por ello, el conocimiento que tiene el animal de la realidad es sólo experiencial – sensorial - estimúlico - emocional (este último en los animales superiores). Esto así, el animal no tiene acceso a mundos sólo humanos como lo son: el mundo moral, artístico, religioso, científico, filosófico y del humor. 

Como educadores, debemos preguntarnos cómo entender nuestros mundos; qué diferencia el mundo de uno respecto del otro, por qué la diversidad de mundos y como educar en esa diversidad; de tal modo se trate siempre de ser un apoyo, un líder profesional en la co-creación de mundos más plenos.


Saber es  saber definir, saber discernir, saber entender

  •  Saber discernir es saber distinguir entre lo que una realidad “verdaderamente es” y lo que “puede parecernos que es” (parecernos oro) o  “puede aparentar ser” (el ser humano puede aparentar sentimientos, actitudes, esto es, intencionalmente engañarnos y aparentar, por ejemplo, ser nuestro amigo).  Discernir, sin otro calificativo, es distinguir entre lo que algo es y lo que parece ser: Así, el amigo dice al otro “Te engañaron; tu anillo no es de oro porque se puso negro y el oro no se pone negro; lo sé porque le pasó lo mismo a tal o cual”.  Pues bien, aunque su afirmación esta vez sea cierta, no es un saber discernir; por lo mismo, es muy incierta; sólo alude a un conocimiento experiencial sin mayor fundamentación científica; del cual tampoco podrá dar mayor explicación. Saber discernir, en cambio, exige saber fundamentar la distinción que hemos realizado entre lo que puede parecernos oro pero realmente no  lo es, entre la persona que aparenta amistad y el verdadero amigo.  Así, saber  discernir, en el caso de nuestros ejemplos, requerirá que definamos  qué es oro y qué es amistad, de tal modo dar razones del por qué no debemos confundir apariencia de oro con presencia de oro; apariencia de amistad con amigo presente. En otras palabras, el saber discernir nos exigirá saber definir; pues sólo así, podremos demostrar y explicar la  diferencia entre la realidad verdadera y la aparente verdad, esto es, la falsedad.
  • Saber definir: Cuando somos capaces de definir no sólo discernimos una cosa de su apariencia, lo que es de lo que no es, sino que, además, circunscribimos con precisión el perfil de esa realidad, su esencia o los atributos que la identifican como tal; pues definir implica explicitar o explicar los atributos propios de una realidad; su contenido y estructura fundamental.  Entonces, si tenemos la definición de oro y de amistad, podremos afirmar que la realidad que nos parecía oro, no lo es porque no posee los atributos del oro y la que aparentaba amistad tampoco posee los atributos de la amistad. Peo el saber discernir nos exige aún más; pues hasta aquí sólo estaríamos en condiciones de afirmar qué es lo que esas realidades que aparentan ser oro o amistad no son: Podemos afirmar no es oro, no es amistad ¿pero, entonces, qué son?.  Tomemos el caso del oro: si esa realidad,  que nos parecía oro por su aspecto, no lo es ¿cuáles son, entonces, sus verdaderos atributos; qué realmente es? Análogamente, en el caso del falso y aparente amigo, ¿qué atributos existen en él que no son los propios de un amigo y, por lo mismo, qué es? En el caso del oro, podríamos decir que lo que esa realidad sí posee y la define son los atributos del aluminio puro el cual hoy se trabaja con rayo laser, otorgándole una apariencia de oro.  Sin embargo, quien sabe discernir y sabe definir no los confundirá y sabrá discernir entre oro y aluminio puro trabajado con laser.  Análogamente, en el caso de quien aparenta amistad y ya sabemos que no es tal, pues no posee los atributos de la amistad (el amor generoso y desinteresado), indagaremos qué es y descubriremos que se trata no de un amigo sino de un adulador que se define por su egoísmo y uso de la persona que adula; pues sólo la alaba para obtener su confianza y, consecuentemente, los beneficios que sí le interesan: ascenso social, económico, placer sexual, fama, etc. 

               Podemos entonces concluir que saber discernir implica saber definir.
  • Saber entender: Pero saber implica más que discernir y definir. Saber es poder razón del “por qué” y del “para qué” de tal o cual realidad y su situación real. El saber entender es el saber de las causas y principios del ser de una realidad; en respecto consigo, con su origen y con las otras realidades. En este nivel de saber, nuestro entendimiento inquiere por las raíces y sentido de la realidad y de su actuar.  Estamos en un nivel de profundidad que nos lleva a indagar los fundamentos del ser real: su esencia y existencia.  Quien se mueve en este nivel de saber, puede explicitar la necesidad (causas determinantes) y condicionantes (influencias) que explican por qué las realidades son o actúan como son y, por tanto, del por qué no son de otro modo.  Entender, por ejemplo, por qué existe la amistad, cuál es el sentido de ella en la vida del hombre, por qué tal persona es un gran amigo o sólo simula serlo; cuál es la actitud, actos y obras que ejerce y cómo incide en sí mismo y en otras realidades con las cuales crea ámbitos.  En fin,  en este nivel de saber como entendimiento, el ser humano busca las razones primeras y últimas de todo, del Universo y de su propia existencia en él. No olvidemos que el Universo es el constructo de realidades; por lo cual, no es posible entender una realidad aislándola del todo: El saber es sistemático. Saber algo es saberlo sistemáticamente, en su comunidad con todo y con el todo.

       Ahora bien, si el saber, a nivel de entendimiento es sistemático, el pensamiento debe ir más allá de silogismos o pensamientos deductivos que se caracterizan por ser lineales, es decir, estudian las partes o la realidad como si existieran separadas del todo y yuxtapuestas (una al lado de la otra): El aparato locomotor, el aparato circulatorio, el aparato digestivo, la afectividad… etc., olvidándose que ellos no son entes aislados ni abstractos, sino que conforman un todo que es lo único real. Es lo que tratan de expresar los médicos cuando dicen: “No existe la enfermedad sino el enfermo” y explican que un enfermo puede tener mayor daño orgánico que otro pero, dependiendo del sentido que tenga en su vida esa enfermedad, puede sentirse más o menos enfermo, superar o no la enfermedad. Así, mientras el conocimiento o instrucción es lineal y deductiva, el saber es analéctico (no lineal, es decir, no parcelado) sino integral y transobjetivo (Ver Aula Socrática: “Hacia un estilo integral de pensar”).

                Saber entender nos lleva al reto educativo de enseñar a educir o discernir comprensivamente, jerárquicamente; pues que la realidad sea íntegra no significa que la vista, por ejemplo, tenga la misma importancia que las manos o el oído; es más, la importancia de cada uno de estos dependerá de si hablamos de un pianista, de un pintor, una modista o de un asesino. Saber entender, es saber explicitar el sentido de cada realidad situada y esencialmente, en su mundo y en el Universo, su por qué, cómo y para qué, su ser integral y su valor en el todo.  Saber entender implica saber definir, discernir, valorar, comprender.


Observación:    Ahora bien, no toda realidad es accesible del mismo modo. Para entender el ser y comportamiento del hidrógeno requiero acceder a él de distinta forma que para entender el ser y comportamiento de aquel niño. A la forma de acceso a las realidades hasta llegar a su entendimiento, llamamos método. En este sentido, debemos tener presente que saber es atenerse modestamente a la realidad y que el método es riguroso sólo si es el adecuado para llevarnos al encuentro y descubrimiento de la realidad. Las realidades personales, requieren de un distinto método que las realidades materiales, si queremos entenderlas como tales. Por ello, considerando la complejidad de la realidad, al menos para nuestro entendimiento, la sabiduría no es simplemente un modo lógico de conocimiento, sino una "disposición", “vocación”, “actitud” y “dedicación” de respetuoso encuentro con la infinita realidad.