Aprehender la realidad, es
propio del ser humano: Nosotros, no sólo nos hallamos entre cosas o usamos de
ellas, sino que las aprehendemos como realidades a contemplar, descubrir o
indagar, cultivar, transformar, imaginar, atesorar y habitar. Es más, y ya lo
dijimos, también ideamos realidades que no son tales sino conceptos que nos
sirven para representar la realidad o hablar sobre ella: Humanidad, árbol, dos.... Incluso, inventamos seres
fantásticos no reales: El hombre araña, Dumbo...
El animal, a
diferencia nuestra, se halla y vive entre cosas que usa, reconoce y siente, en
la misma medida que le suscitan como meros estímulos y no como realidades que
estimulan. Por lo mismo, el animal
tampoco elabora conceptos, proyectos, ni fantasías; sólo “siente” y reacciona a
esa parte de su hábitat que le llega a modo de impresión-estímulo. Por ello, el
conocimiento que tiene el animal de la realidad es sólo experiencial – sensorial -
estimúlico - emocional (este último en los animales superiores). Esto así, el animal no tiene acceso a mundos sólo humanos como lo son: el
mundo moral, artístico, religioso, científico, filosófico y del humor.
Como educadores, debemos preguntarnos cómo entender nuestros mundos; qué diferencia el mundo de uno respecto del otro, por qué la diversidad de mundos y como educar en esa diversidad; de tal modo se trate siempre de ser un apoyo, un líder profesional en la co-creación de mundos más plenos.
Como educadores, debemos preguntarnos cómo entender nuestros mundos; qué diferencia el mundo de uno respecto del otro, por qué la diversidad de mundos y como educar en esa diversidad; de tal modo se trate siempre de ser un apoyo, un líder profesional en la co-creación de mundos más plenos.
Saber es saber
definir, saber discernir, saber entender
- Saber discernir es saber distinguir entre lo que una realidad “verdaderamente es” y lo que “puede parecernos que es” (parecernos oro) o “puede aparentar ser” (el ser humano puede aparentar sentimientos, actitudes, esto es, intencionalmente engañarnos y aparentar, por ejemplo, ser nuestro amigo). Discernir, sin otro calificativo, es distinguir entre lo que algo es y lo que parece ser: Así, el amigo dice al otro “Te engañaron; tu anillo no es de oro porque se puso negro y el oro no se pone negro; lo sé porque le pasó lo mismo a tal o cual”. Pues bien, aunque su afirmación esta vez sea cierta, no es un saber discernir; por lo mismo, es muy incierta; sólo alude a un conocimiento experiencial sin mayor fundamentación científica; del cual tampoco podrá dar mayor explicación. Saber discernir, en cambio, exige saber fundamentar la distinción que hemos realizado entre lo que puede parecernos oro pero realmente no lo es, entre la persona que aparenta amistad y el verdadero amigo. Así, saber discernir, en el caso de nuestros ejemplos, requerirá que definamos qué es oro y qué es amistad, de tal modo dar razones del por qué no debemos confundir apariencia de oro con presencia de oro; apariencia de amistad con amigo presente. En otras palabras, el saber discernir nos exigirá saber definir; pues sólo así, podremos demostrar y explicar la diferencia entre la realidad verdadera y la aparente verdad, esto es, la falsedad.
- Saber definir: Cuando somos capaces de definir no sólo discernimos una cosa de su apariencia, lo que es de lo que no es, sino que, además, circunscribimos con precisión el perfil de esa realidad, su esencia o los atributos que la identifican como tal; pues definir implica explicitar o explicar los atributos propios de una realidad; su contenido y estructura fundamental. Entonces, si tenemos la definición de oro y de amistad, podremos afirmar que la realidad que nos parecía oro, no lo es porque no posee los atributos del oro y la que aparentaba amistad tampoco posee los atributos de la amistad. Peo el saber discernir nos exige aún más; pues hasta aquí sólo estaríamos en condiciones de afirmar qué es lo que esas realidades que aparentan ser oro o amistad no son: Podemos afirmar no es oro, no es amistad ¿pero, entonces, qué son?. Tomemos el caso del oro: si esa realidad, que nos parecía oro por su aspecto, no lo es ¿cuáles son, entonces, sus verdaderos atributos; qué realmente es? Análogamente, en el caso del falso y aparente amigo, ¿qué atributos existen en él que no son los propios de un amigo y, por lo mismo, qué es? En el caso del oro, podríamos decir que lo que esa realidad sí posee y la define son los atributos del aluminio puro el cual hoy se trabaja con rayo laser, otorgándole una apariencia de oro. Sin embargo, quien sabe discernir y sabe definir no los confundirá y sabrá discernir entre oro y aluminio puro trabajado con laser. Análogamente, en el caso de quien aparenta amistad y ya sabemos que no es tal, pues no posee los atributos de la amistad (el amor generoso y desinteresado), indagaremos qué es y descubriremos que se trata no de un amigo sino de un adulador que se define por su egoísmo y uso de la persona que adula; pues sólo la alaba para obtener su confianza y, consecuentemente, los beneficios que sí le interesan: ascenso social, económico, placer sexual, fama, etc.
Podemos entonces concluir que
saber discernir implica saber definir.
- Saber entender: Pero saber implica más que discernir y definir. Saber es poder razón del “por qué” y del “para qué” de tal o cual realidad y su situación real. El saber entender es el saber de las causas y principios del ser de una realidad; en respecto consigo, con su origen y con las otras realidades. En este nivel de saber, nuestro entendimiento inquiere por las raíces y sentido de la realidad y de su actuar. Estamos en un nivel de profundidad que nos lleva a indagar los fundamentos del ser real: su esencia y existencia. Quien se mueve en este nivel de saber, puede explicitar la necesidad (causas determinantes) y condicionantes (influencias) que explican por qué las realidades son o actúan como son y, por tanto, del por qué no son de otro modo. Entender, por ejemplo, por qué existe la amistad, cuál es el sentido de ella en la vida del hombre, por qué tal persona es un gran amigo o sólo simula serlo; cuál es la actitud, actos y obras que ejerce y cómo incide en sí mismo y en otras realidades con las cuales crea ámbitos. En fin, en este nivel de saber como entendimiento, el ser humano busca las razones primeras y últimas de todo, del Universo y de su propia existencia en él. No olvidemos que el Universo es el constructo de realidades; por lo cual, no es posible entender una realidad aislándola del todo: El saber es sistemático. Saber algo es saberlo sistemáticamente, en su comunidad con todo y con el todo.
Ahora bien, si el saber, a nivel de
entendimiento es sistemático, el pensamiento debe ir más allá de silogismos o
pensamientos deductivos que se caracterizan por ser lineales, es decir,
estudian las partes o la realidad como si existieran separadas del todo y
yuxtapuestas (una al lado de la otra): El aparato locomotor, el aparato
circulatorio, el aparato digestivo, la afectividad… etc., olvidándose que ellos
no son entes aislados ni abstractos, sino que conforman un todo que es lo único
real. Es lo que tratan de expresar los médicos cuando dicen: “No existe la
enfermedad sino el enfermo” y explican que un enfermo puede tener mayor daño
orgánico que otro pero, dependiendo del sentido que tenga en su vida esa
enfermedad, puede sentirse más o menos enfermo, superar o no la enfermedad.
Así, mientras el conocimiento o instrucción es lineal y deductiva, el saber es
analéctico (no lineal, es decir, no parcelado) sino integral y transobjetivo
(Ver Aula Socrática: “Hacia un estilo integral de pensar”).
Saber entender nos lleva al
reto educativo de enseñar a educir o discernir comprensivamente,
jerárquicamente; pues que la realidad sea íntegra no significa que la vista,
por ejemplo, tenga la misma importancia que las manos o el oído; es más, la
importancia de cada uno de estos dependerá de si hablamos de un pianista, de un
pintor, una modista o de un asesino. Saber entender, es saber explicitar el
sentido de cada realidad situada y esencialmente, en su mundo y en el Universo,
su por qué, cómo y para qué, su ser integral y su valor en el todo. Saber entender implica saber definir,
discernir, valorar, comprender.
Observación: Ahora bien, no toda realidad es accesible
del mismo modo. Para entender el ser y comportamiento del hidrógeno requiero
acceder a él de distinta forma que para entender el ser y comportamiento de
aquel niño. A la forma de acceso a las realidades hasta llegar a su
entendimiento, llamamos método. En este sentido, debemos tener presente que
saber es atenerse modestamente a la realidad y que el método es riguroso sólo si
es el adecuado para llevarnos al encuentro y descubrimiento de la realidad. Las
realidades personales, requieren de un distinto método que las realidades
materiales, si queremos entenderlas como tales. Por ello, considerando la
complejidad de la realidad, al menos para nuestro entendimiento, la sabiduría
no es simplemente un modo lógico de conocimiento, sino una
"disposición", “vocación”, “actitud” y “dedicación” de respetuoso
encuentro con la infinita realidad.
Si en este proceso, nosotros los trabajadores de Educación, los Asistentes de la Educación lográramos un desarrollo de aprendizaje tal que podamos comprender lo fundamental que: Saber es: saber definir, saber discernir, saber entender.
ResponderEliminarEntonces estaríamos aprendiendo a entender nuestro entorno no solo de la perspectiva de un trabajo remunerado, estaríamos comprendiendo la trascendencia que posee nuestro trabajo, si este se desarrolla a plenitud y aplicando conceptos profesionales…estaríamos aportando significativamente en y a los procesos educativos, estaríamos transformándonos para transformar, estaríamos viendo, apreciando comprendiendo nuestro rol, al discernir, estaríamos en condiciones de distinguir entre lo que una realidad “es” y lo que “puede parecernos que es”, entonces no estaríamos desarrollando la especulación en nuestras tareas.
En ese proceso de saber discernir, lograremos saber definir: lo que implica que seremos capacees no solo de discriminar una cosa por su apariencia, sino que seremos capaces de precisar el perfil de esa realidad, los atributos que la identifican como tal; su contenido y estructura.
Si llegáramos a desarrollar con precisión ese instrumento y entendiendo que saber discernir implica saber definir:
Entonces estaremos en un estadio distinto, ya que habríamos logrado comprender: entender:
Estaríamos en condiciones de preguntarnos del “por qué” y del “para qué” de tal modo que no solo aprenderíamos a comprender mejor sino que a entregar mejor y de allí a un paso para entender nuestra realidad.
Estaríamos ingresando a un nivel de profundidad que nos llevara a explorar nuestra esencia y existencia como trabajadores de la educación.
Así como cada órgano de nuestro es dependiente de otro en un todo, nosotros también lo somos en nuestro diario quehacer, el saber es integral.
Lograríamos saber entender, definir, discernir comprender y valorar el sentido de cada realidad y por cierto la nuestra.
Excelente reflexión. Felicitaciones.
EliminarLa realidad verdadera deja fuera lo falso, lo que no es. El esfuerzo por perfeccionarnos dará una visión más nítida de lo que verdaderamente somos y que ahora no vemos.
ResponderEliminarWalter. Perfecto. Excelente deducción. Felicitaciones.
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